martes, 17 de enero de 2017



TRABAJO INFANTIL


No todas las tareas realizadas por los niños deben clasificarse como trabajo infantil que se ha de eliminar. Por lo general, la participación de los niños o los adolescentes en trabajos que no atentan contra su salud y su desarrollo personal ni interfieren con su escolarización se considera positiva. Entre otras actividades, cabe citar la ayuda que prestan a sus padres en el hogar, la colaboración en un negocio familiar o las tareas que realizan fuera del horario escolar o durante las vacaciones para ganar dinero de bolsillo. Este tipo de actividades son provechosas para el desarrollo de los pequeños y el bienestar de la familia; les proporcionan calificaciones y experiencia, y les ayuda a prepararse para ser miembros productivos de la sociedad en la edad adulta.



DEFINICIÓN DEL TRABAJO INFANTIL SEGÚN LA OIT

Considera trabajo infantil a aquellos actos que trivializan la genuina privación de sus años de infancia, impidiendo la educación y pleno desarrollo del Niño/niña, sea un trabajo peligroso (ponga en riesgo su bienestar físico, mental o moral), y cualquiera de las incuestionables peores formas de trabajo infantil, definidas internacional-mente como esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otro tipo de actividades que impliquen un trabajo forzoso, tanto así que estos conceptos relacionados al trabajo infantil están considerados muy cerca del reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados, explotación sexual comercial, pornografía, y actividades ilícitas. Conociendo ahora de forma más amplia el significado que le da la OIT a trabajo infantil, creo que ya podemos ser críticos de lo relevante y preocupante que puede ser para los peruanos encontrarnos en la cúspide de la pirámide del porcentaje suramericano en trabajo infantil y por qué Argentina consideró prioritario erradicar el trabajo infantil.



Características

-Se da a más temprana edad en el campo que en la ciudad.
-El 80% de los niños y niñas trabajan en la economía informal.
-El 10% se ocupa en sectores más organizados.
-El trabajo les impide ir a la escuela o les limita el rendimiento escolar.
-Tres de cada cuatro niños trabajadores abandonan los estudios.


ALGUNOS MOTIVOS

En nuestro país el sistema de educación no es eficiente pues éste no cubre a la totalidad de la población infantil; la mayoría de los niños de bajos recursos no pueden asistir a las escuelas porque son pocos los hogares para niños de bajos recursos que el gobierno ha puesto en todo el país.
También existe un pensamiento económico incorrecto en los padres de estos niños, me refiero a que piensan que si empiezan a devengar dinero desde temprana edad su situación va a mejorar, pero esto resulta perjudicial ya que se están limitando pues cuando crezcan si no tuvieron educación alguna  este trabajo poco rentable resultara ser su sustento.


ESTADÍSTICAS

Se estima que más de 2 millones de niñas y niños trabajan en el Perú, es decir un tercio de la población de niños y adolescentes entre 5 y 17 años, casi la mitad en condiciones de explotación.
Según las cifras del INEI al 2011, de los siete millones de niños y adolescentes (entre 6 y 17 años) que existen en el país, 832 mil tienen entre 6 y 13 años, menos de la edad establecida para trabajar.
Según las normas actuales, los adolescentes pueden laborar a partir de los 14 años en un horario máximo de seis horas al día y percibiendo el sueldo mínimo.
Ellos no pueden realizar labores peligrosas en minas, fábricas de ladrillos, carbón, coheterías, entre otros. Tampoco pueden exponer su vida vendiendo en las calles. Pese a ello, más del 50% de los menores trabaja en condiciones deplorables.



FALTA SUPERVISIÓN

Nayda Ramos, adjunta de los Derechos del Niño de la Defensoría del Pueblo, recordó que, según la legislación vigente, los municipios y las direcciones regionales de trabajo son los encargados de llevar un registro del trabajo formal que realizan los menores. No obstante, una supervisión detectó que la mayoría de dependencias no cuenta con dicho registro.
“Esto quiere decir que, en ciudades grandes como Arequipa, Chiclayo, Huaraz, Huamanga, Ica, Trujillo, Tumbes e incluso Lima, no se fiscaliza si los menores trabajadores cumplen los horarios establecidos por la ley, reciben los beneficios que les corresponden o están en condición de explotación”, manifestó Ramos.
La especialista detalló a Perú21 que, durante la inspección, se detectó que en 11 regiones los adolescentes reciben sueldos por debajo del mínimo vital; en otras nueve regiones los menores trabajan más horas de las permitidas, y en 12 regiones hay niños trabajando en oficios riesgosos.



TRABAJO INFORMAL

Asimismo, advirtió que hay un gran número de menores que trabaja de manera informal y sobre ellos no hay ninguna información oficial.
Se estima que en el Perú hay unos 200 mil niños que trabajan en la calle. Amelia Cabrera, directora ejecutiva del Programa Nacional Yachay –organismo dependiente del Ministerio de la Mujer y que re-inserta a los niños de las calles a las escuelas–, dijo que en la mayoría de los casos los menores laboran con sus familias.
“Estos chicos están expuestos a una serie de riesgos, como enfermedades, la contaminación, el frío, el calor, los hurtos, los accidentes o, incluso, las agresiones físicas o verbales que suelen ocurrir en la calle. Lo peor es que solo ganan, en el mejor de los casos, nueve soles al día, lo cual no es significativo para la canasta familiar”, manifestó.
Cabrera indicó que el desgaste físico de los menores les resta tiempo para el estudio o la recreación. Además, investigaciones hechas sobre la materia demuestran que los niños que trabajan a temprana edad sufren de hasta tres años de retraso escolar.
Para revertir esa situación, desde el programa Yachay, en un año y medio de trabajo, se ha logrado re-insertar a la escuela a 700 menores que trabajan en la calle, y actualmente se apoya a 5,400 niños y adolescentes. Además, próximamente se contratará en Lima a defensores públicos para que intervengan en favor de los niños trabajadores.
“El gobierno seguirá impulsando políticas para erradicar el trabajo infantil, pero lo más importante es cambiar la actitud de las personas que nos hemos acostumbrado a ver que los niños trabajen en la calle. La comunidad no debe ser tan tolerante e indiferente ante este hecho”, subrayó.



CONCLUSIÓN


Creemos que el trabajo infantil se produce, principalmente, por la mala política respecto del tema de la pobreza a nivel gubernamental. La única explicación posible al trabajo infantil es, simplemente, la pobreza en que viven junto a sus familias, siendo la consecuencia más directa de este problema la deserción escolar, lo que transforma el trabajo infantil en un círculo vicioso, ya que, si no estudian, jamás podrán lograr un mejor futuro en lo económico.
El trabajo infantil es un obstáculo tanto para el desarrollo infantil como para oportunidades futuras. TODOS los niños, sin excepción de raza o condición social y económica, tienen derecho a gozar sus sueños de infancia y desarrollarse plena y naturalmente. TODOS tienen el derecho al amor, la educación, la protección. Conocer y entender estos derechos es el primer paso para prevenir el trabajo infantil y ofrecer a los niños una educación para que su futuro sea mejor. ¡TENEMOS QUE ABRIR LOS OJOS!


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